«La economía basada en la naturaleza sitúa a la naturaleza y a las personas en el centro del desarrollo económico», explicó hoy (12 de mayo) en Future Human Siobhan McQuaid, investigadora principal del proyecto Connecting Nature.

En declaraciones a Elaine Burke, redactora de Silicon Republic, McQuaid afirmó que la economía basada en la naturaleza es un nuevo concepto que implica un «cambio de paradigma» en la forma de pensar sobre el desarrollo económico y el tipo de economía que queremos en el futuro.

Conectar la naturaleza es un proyecto quinquenal de 11,4 millones de euros financiado por la UE, en el que participan 30 socios de 16 países europeos, además de centros en Brasil, China, Corea y el Cáucaso.

Este consorcio trabaja con autoridades locales, comunidades, socios industriales, ONG y académicos que invierten en la ejecución a gran escala de proyectos basados en la naturaleza en entornos urbanos.

McQuaid dijo que el centro de este nuevo concepto son las «soluciones basadas en la naturaleza», que implican mirar a la naturaleza como solución a problemas que existen actualmente, como las olas de calor o las inundaciones en las ciudades.

«La naturaleza se ha utilizado para mitigar estos problemas y adaptarse al cambio climático durante millones de años, por lo que lo que analizamos específicamente es el potencial de estas soluciones basadas en la naturaleza para crear una fuente alternativa de empleo, fuente de innovación, fuente de habilidades y fuente de puestos de trabajo», dijo McQuaid.

La Comisión Europea define las soluciones basadas en la naturaleza como «soluciones que se inspiran y apoyan en la naturaleza, que son rentables, que proporcionan simultáneamente beneficios ambientales, sociales y económicos, y que ayudan a crear resiliencia».

Un modelo de escala diferente para las empresas

McQuaid subrayó que la idea de tener empresas basadas en la naturaleza no es mutuamente excluyente con el crecimiento económico, pero los modelos de ampliación son diferentes, ya que estas empresas dan prioridad a las cuestiones de biodiversidad.

Explicó que muchas de las empresas basadas en la naturaleza con las que trabaja el proyecto Connecting Nature se centran en modelos de franquicia para crecer en toda Europa y ampliar la escala de los contratistas locales.

«Es un modelo diferente, pero que presenta muchas oportunidades», dijo. «No es incompatible, pero es una prioridad diferente».

McQuaid dijo que el proyecto Connecting Nature identificó 11 sectores en los que las empresas basadas en la naturaleza están actualmente activas. Entre ellos se encuentran sectores tan conocidos como la agricultura regenerativa y el turismo sostenible.

Sin embargo, McQuaid añadió que en el mundo empresarial sigue habiendo una gran cantidad de «greenwashing». Un ejemplo que dio es el de las empresas que plantan árboles y lo llaman una solución basada en la naturaleza. Esto puede dar lugar a plantaciones de monocultivos que destruyen la vegetación autóctona, rica en biodiversidad.

«Se trata de un cambio de actitud fundamental», dijo McQuaid. «La actitud predominante parece ser la de ‘no hacer daño’. Tenemos que cambiar esa actitud. En lugar de decir ‘no hagas daño’, ¿cómo podemos apoyar proactivamente a las empresas que intentan hacer el bien a la naturaleza y a las personas?»

Irlanda se queda atrás

Uno de los principales retos que mencionó McQuaid es el hecho de que la economía basada en la naturaleza es un concepto nuevo, lo que significa que faltan datos y estudios de mercado para ver el potencial en cada país y sector.

Sin embargo, hay algunos países que están tomando la delantera. McQuaid dijo que Austria es líder en Europa en cuanto a infraestructuras verdes, y que el gobierno toma medidas activas para apoyar este sector.

McQuaid provocó las risas de la audiencia de Future Human cuando se le preguntó cómo está Irlanda en comparación con otros países, ya que su respuesta inicial fue simplemente: «¿Podemos seguir adelante?»

Dijo que, por lo que ella sabe, Irlanda no es activa en la economía basada en la naturaleza, ya que el Gobierno sigue centrándose en los parámetros económicos tradicionales, como la rapidez con la que una empresa puede escalar y desarrollarse.

McQuaid dijo que los beneficios de una economía basada en la naturaleza ya están claros para los científicos medioambientales, pero para cambiar realmente la forma de pensar en la economía del futuro, se necesita la aceptación de los economistas y los responsables políticos. «Necesitamos a ambos y necesitamos que empiecen a trabajar juntos», dijo.

Concluyó que es posible lograr el crecimiento económico y «esos parámetros tradicionales de éxito» centrándose en la naturaleza y las personas, pero se requiere un cambio significativo «en todos los ámbitos».

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