La transformación digital sigue siendo una fascinación en la conciencia colectiva del mundo empresarial. A medida que el ritmo de los avances tecnológicos aumenta rápidamente, las organizaciones se han dado cuenta de que estar preparadas para lo digital no es solo un elemento «bonito» de su estructura fundamental, sino un pilar esencial en torno al cual debe construirse la empresa.

Los líderes empresariales tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre sus actuales estrategias de transformación digital en una reciente clase magistral en el Instituto de Gestión de Irlanda, organizada por George Westerman. Westerman, profesor titular de la Sloan School of Management del MIT, y sus colegas han investigado la transformación digital durante 12 años y han realizado investigaciones pioneras.

Los líderes empresariales que asistieron al evento se marcharon con numerosas ideas clave, preparándoles para replantear sus retos y reflexionar sobre la mejor manera de afrontarlos en el futuro.

Piensa de nuevo en lo digital

Westerman subrayó que la trayectoria del avance tecnológico ha seguido la Ley de Moore, que establece que la tecnología digital tiende a duplicar su rendimiento cada 18 o 24 meses. Al tratarse de un proceso exponencial, nuestros cerebros se esfuerzan por asimilarlo y la enormidad de los retos asociados.

Sin embargo, argumentó, la comunidad empresarial debe pensar de forma diferente sobre su relación con la tecnología y realizar experimentos para ofrecer más opciones para el futuro. La investigación del MIT reveló que lo digital no es en absoluto el problema; lo es la transformación.

Señaló que el Primera ley de la innovación digital afirma que la tecnología cambia rápidamente, pero las organizaciones lo hacen mucho más lentamente. En ese sentido, añade, no se trata de un reto técnico, sino de liderazgo.

El dominio digital se basa en la prueba y el error

El trabajo que George y sus colegas llevaron a cabo demostró que muy pocas organizaciones daban en el clavo en lo que él llama «dominio digital». Muchas de las empresas incluidas en la investigación estaban implementando iniciativas de innovación con rapidez -y a menudo con éxito-, pero no había un enfoque integrado para cambiar fundamentalmente la experiencia del negocio.

Otras, dijo, eran demasiado cautelosas y estaban limitando su progreso, ya que la innovación estaba estancada por cuestiones de capital. Hay otras empresas que sencillamente no han puesto en marcha una hoja de ruta, lo que las sitúa por detrás de la curva en el terreno tecnológico.

Lo que los maestros digitales hicieron de forma diferente, explicó, fue innovar e integrar sus procesos, creando un bucle de retroalimentación iterativo y sostenible de prueba y error. Si algo no funcionaba, no saltaba la alarma. Estas empresas estaban dispuestas a fracasar rápidamente y a aprender rápido de sus experimentos, perfeccionando el proceso en todo momento.

Los maestros digitales no sólo pusieron en marcha una infraestructura digital más coherente, sino que también fueron capaces de convertirla en oportunidades de valor añadido para los resultados de la empresa.

Visión 20-20

Si su empresa no tiene una visión clara de su futuro rumbo, dijo Westerman, estará condenada a repetir los mismos errores.

Lo que se necesita, explicó, no es una visión prescriptiva y concreta, sino simplemente un producto final alcanzable al que una organización pueda aspirar.

Una visión sólida que evolucione y esté vinculada al cliente es un gran paso hacia el éxito de la transformación digital, dijo Westerman.

Mejorar en la forma correcta

La investigación realizada en el MIT también identificó múltiples oportunidades en el espacio de la transformación digital. Una que destacó especialmente fue la de la experiencia del cliente, por la que las herramientas digitales pueden resolver al instante los problemas y atender las preocupaciones de los clientes.

Westerman desafió a los líderes empresariales que asistieron a la clase magistral a identificar los «frutos maduros» en sus organizaciones. Es decir, áreas en las que la introducción de mejoras digitales podría transformar rápidamente la oferta de la empresa para mejorarla.

Construirlo desde una base firme

Sin una plataforma sólida de sistemas y procesos, un proyecto de transformación digital se estancará rápidamente, dijo Westerman.

Explicó que, por desgracia, para muchas organizaciones no existe tal plataforma. Para muchos, cada departamento tiene su propia manera de hacer las cosas, un problema heredado de cuando se puso en marcha la tecnología.

El problema, explicó, es que una maraña de procesos desconectados provoca importantes problemas de conectividad. Si una parte de la empresa no puede hablar con otra desde una perspectiva digital, se produce el caos. George señaló que si se renuevan los sistemas y procesos de una empresa y se construyen de forma estructurada y claramente definida, el camino de la transformación digital resulta mucho más fácil.

Para convertirse en una cultura de movimiento rápido basada en la integridad, concluyó Westerman, las empresas deben estar dispuestas a construir cosas nuevas, preservar los elementos de cambio que aportan más valor, reorientarse en función de los comentarios de los clientes y ser más flexibles en su enfoque.

Las empresas no necesitan una estrategia digital, dijo. Lo que necesitan son las capacidades para que lo digital prospere dentro del negocio, lo que potencia la estrategia.

Por David Larkin

David Larkin es director de contenidos, marca y relaciones públicas de la Instituto de Gestión de Irlanda (IMI). El reciente evento en el que participó George Westerman formaba parte de la serie de clases magistrales del IMI, que se imparten en colaboración con Mason, Hayes y Curran.

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