La Dra. Caroline Cusack es oceanógrafa biológica del Instituto Marino, responsable de la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación marina en Irlanda.

Cusack participa en proyectos de investigación de observación de los océanos que vigilan su salud. También dirige el estudio anual del clima oceánico del Instituto Marino en el RV Celtic Explorer, que recoge datos oceanográficos clave en las aguas profundas del oeste de Irlanda.

El mayor reto al que nos enfrentamos hoy en día en la observación de los océanos es la recogida de datos oceánicos. El océano es un espacio difícil y a veces peligroso para trabajar».
– DR CAROLINE CUSACK

Háblenos de la investigación en la que está trabajando actualmente.

Actualmente estoy trabajando en varios proyectos; un ejemplo es el proyecto europeo financiado por Horizonte 2020 llamado EuroSea que se centra en la mejora e integración del sistema europeo de observación y previsión de los océanos.

Soy uno de los responsables del demostrador de salud oceánica, donde utilizamos activamente datos in situ, satelitales y modelizados para desarrollar herramientas que ayuden a mejorar nuestra comprensión de las variables oceánicas cambiantes. Nuestro principal objetivo es elaborar productos de datos y previsiones oceánicas que sean útiles para las evaluaciones de los ecosistemas y los sistemas de alerta temprana de fenómenos marinos extremos.

También trabajo con un grupo de científicos altamente cualificados que participan en el estudio anual sobre el clima oceánico a bordo del buque de investigación irlandés Celtic Explorer. Nos hacemos a la mar una vez al año para recoger datos físicos y biogeoquímicos en el océano Atlántico (plataforma y aguas profundas).

La información que recopilamos alimenta los esfuerzos de información realizados por organizaciones como el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), donde actualmente copresido un grupo de trabajo sobre hidrografía oceánica y que produce un Informe sobre el clima oceánico que resume la variabilidad oceánica en el Atlántico Norte.

En su opinión, ¿por qué es importante su investigación?

Cada vez se presta más atención a la importancia de nuestros océanos para hacer frente a los retos medioambientales y económicos, tanto a nivel nacional como internacional.

Esta semana asistiré y hablaré en el Conferencia científica anual del CIEM organizada por el Instituto Marino en colaboración con el CIEM. Se trata de una importante conferencia marina que se celebra en Dublín.

Eventos como esta conferencia son ahora más importantes que nunca para ofrecer un espacio a los científicos marinos de todo el mundo para reunirse, presentar y debatir las últimas novedades científicas en torno al apoyo al uso sostenible de nuestros océanos y cómo la ciencia marina puede aportar soluciones a los retos a los que se enfrenta la humanidad.

¿Qué le inspiró a convertirse en investigador?

Cuando estaba en la universidad, conocí a un profesor animado y entusiasta cuya capacidad de comunicación, curiosidad y positividad me animaron a hacer un doctorado en oceanografía biológica.

Me centré en la investigación de las floraciones de algas nocivas porque era emocionante participar en algo que podría ayudar a resolver algunos problemas de la sociedad.

¿Cuáles son algunos de los mayores retos o conceptos erróneos a los que se enfrenta como investigador en su campo?

El mayor reto al que nos enfrentamos hoy en día en la observación de los océanos es la recogida de datos oceánicos. El océano es un espacio difícil y a veces peligroso para trabajar, por lo que se recogen muchos menos datos in situ en comparación con los sistemas de observación existentes en tierra y en el aire.

Necesitamos un gran esfuerzo global, especialmente ahora en la Decenio de los Océanos de la ONU aumentar significativamente las mediciones de variables oceánicas esenciales para comprender mejor los procesos oceánicos. El aumento de las mediciones oceánicas facilitaría un cambio radical en la disponibilidad de los conocimientos que necesitamos para adaptarnos al cambio climático, proteger la salud de los océanos y garantizar un uso más sostenible de los mismos.

¿Cree que el compromiso del público con la ciencia ha cambiado en los últimos años?

En los últimos años, los investigadores marinos se han dado cuenta de que los artículos científicos, aunque son esenciales para fundamentar las políticas, tienen una audiencia muy limitada. Traducir al público mensajes científicos complejos y granulares es importante para afrontar los retos actuales. Un gran ejemplo es la forma en que los científicos de todo el mundo trabajaron juntos para distribuir rápidamente la información relativa al virus Covid-19 a los gobiernos y al público.

En un reciente proyecto financiado por JPI Climate que coordiné llamado CoClime (Co-desarrollo de servicios climáticos para la adaptación a los ecosistemas marinos cambiantes), implicamos a las partes interesadas desde el principio para desarrollar servicios climáticos descendentes para los responsables políticos y la sociedad civil. Junto con los colegas de la Oficina Regional de Acción por el Clima, creamos una serie de infografías específicas sobre los océanos para que los responsables políticos pudieran comunicar al público los efectos del cambio climático.

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